Síguenos en redes sociales

El tejido celular como solución para la impotencia

Seccion

La disfunción eréctil o impotencia, un problema que avanza en paralelo a la obesidad, los trastornos cardiacos y las afecciones renales, sigue siendo un tema poco discutido en los medios y en las conversaciones cotidianas. El temor a ser señalado y estigmatizado por la sociedad puede ser incluso mayor que el miedo al COVID. Sin embargo, es esencial abordar este tema con seriedad y comprensión.

La palabra «impotente» a menudo se utiliza de manera perjudicial e incluso como un insulto, cuando en realidad, la impotencia es una realidad que afecta a una parte significativa de la población masculina, alcanzando hasta un 40% de los hombres mayores de cincuenta años, según estadísticas.

Es importante destacar que la disfunción eréctil no es exclusiva de la vejez; está afectando a una gama cada vez más amplia de edades, incluso a adolescentes. Para comprenderla, podemos verla como la incapacidad de lograr una erección constante y satisfactoria. Simplificándolo, podemos pensar en el pene como un órgano que debe llenarse completamente de sangre para generar una erección. Cuando la llegada de sangre es insuficiente debido a problemas en las arterias o a la tensión emocional que contrae los músculos circundantes, la erección es insatisfactoria.

En términos generales, podemos dividir las causas de la disfunción eréctil en dos categorías principales: orgánicas o físicas, relacionadas con el deterioro de las arterias responsables de la erección, y psicológicas, relacionadas con la ansiedad, la depresión, las expectativas poco realistas y la presión social.

La causa orgánica se relaciona con factores como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el sedentarismo y una dieta rica en alimentos procesados. Para abordarla, medidas como el ejercicio, una alimentación saludable, el control del azúcar y la presión arterial son fundamentales, junto con el uso de medicamentos como el sildenafil (Viagra), siempre bajo supervisión médica.

Cuando se trata de causas psicológicas, es esencial que la persona afectada busque la ayuda de un psicólogo o psiquiatra. El uso de medicamentos como el sildenafil en este caso no resuelve el problema subyacente y puede incluso perpetuarlo.

En el caso de la disfunción eréctil de origen orgánico, la opción quirúrgica es considerada como un siguiente paso en el tratamiento. Sin embargo, las prótesis de pene, ya sean inflables o rígidas, aunque efectivas, presentan complicaciones quirúrgicas significativas y pueden reducir la longitud del pene.

En la última década, ha surgido una nueva vertiente en el tratamiento de la disfunción eréctil: el uso de tejido celular. Este enfoque se ha utilizado en traumatología y en casos de secuelas de enfermedades como el cáncer. En el contexto de la disfunción eréctil orgánica, donde hay un deterioro de las arterias, se busca restaurar la elasticidad y regenerar el endotelio arterial, esencial para la erección. Durante esta terapia, se insertan células especializadas en el pene para que se adhieran a las áreas dañadas. Los resultados pueden tardar entre seis meses y un año, durante los cuales las células trabajan en la regeneración del tejido.

Aunque esta técnica aún se encuentra en sus primeras etapas en términos de implementación y es costosa, es importante destacar que puede ser una opción interesante para quienes padecen esta afección en el futuro.

Nunca debemos olvidar que antes de considerar una cirugía, es crucial maximizar las medidas higiénicas, como mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio regularmente y mantener un peso adecuado. Estos hábitos son, sin duda, los mejores aliados en la prevención y el tratamiento de la disfunción eréctil.

Si quieres más información sobre la disfunción eréctil, no te pierdas este vídeo en el que el Dr. Noval y el Dr. Jorge Lambis explican la impotencia desde un prisma amplio y profesional

Deja una respuesta

Comparte este contenido

Facebook
Twitter
LinkedIn

Últimos Artículos